viernes, 8 de abril de 2011

Cuando caen en la manos, cartas olvidadas y para volver a olvidar...

"No quiero que me hagas soñar nunca más, porque los sueños rotos marcan un antes y un después, y yo, ya no quiero un después de mentira." Pilar Duch

Esto es mío y cuando leo esas palabras me emociono sin querer y van desfilando las lágrimas , una a una, con sabor salado y sentimiento amargo...

No sé el porqué ha vuelto a caer en mis manos esas palabras agrias, duras y rotas de corazón tras el dolor más grande que he podido sufrir nunca. Yo pensaba qeu el desamor era muy de película, que no era real, pero me equivoqué, como tantas veces al confiar en alguien al que personas como yo, pasionales, lo dan todo por el otro, para que anhele, para que sea el último suspiro si hiciera falta, verle feliz...

Ha pasado poco tiempo y las cicatrices están ahí, mitigadas entre maquilaje, juventud y anhelos de creerse una aún mujer dentro del mercado. Una manera de disfrazar el dolor, la desconfianza y la credibilidad en el ser humano...

Vuelven los fantasmas de diciembre,haciendo mezcolanza con la dulzor de la ternura que aún expele mi corazón, a punto de colgarse el cartel de " fin de existéncias" y el no preguntarse demasiado alto, ni para oir convicciones de que las cosas no son lo que parece...

Estoy demasiado cansada de todo y de todos... Definitivamnete, me debería de ir a dormir y a soñar con lo que se pueda, ya que los sueños son gratuitos y libres y por ello cabroncetes por no adormeces la conciencia y reiterar dolor candente.

Me voy a la cama, a navegar entre mis lágrimas acusadas por el recuerdo de no hace tanto tiempo en la que una vivía en la paz de la ignorancia y me caí de bruces cuando alguien por descuido dejó el bastón acuñado en una mentira, que se puso a flotar.

Intentaré dormir y pensar que hoy simplemente es un recuerdo de una pesadilla y que esto jamás a ocurrido en la realidad...

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