Ayer, fue un día triste, de esos en los que puedes hacer muchas cosas, entre ellos una ruta por museos de Barcelona ya que era la noche de puertas abiertas en toda la ciudad y no tuve ánimos de asistir, y eso que mi amiga Mei esperaba que fuera con ella y su gente, pero no podía, algo hacía que no tuviera fuerzas ni de salir de casa. Así que me quedé viendo la derrota fulgurante de nuestra representante eurovisiva, una película que me hizo llorar y sacar emociones y a la cama a intentar descansar, ya que últimamente parece una tarea difícil de conseguir y es que esta ansiedad con esta tristeza interna que siento hace una mezcolanza peligrosa para mi.
Me siento tras ese cristal en el que solo existe la lluvia y al otro lado existe el color. Lo veo, sí. Pero no logro alcanzarlo hoy...

Intentaré coger ánimos e ir al cine. Cualquier película me servirá, ya que hace tiempo no veo una película apta para mayores de 7 años!
Tendría que comer, aún ni siquera lo he hecho! Hoy es un día de esos cajón desastre, en lo que nada se ajusta a la normalidad. En fin, mañana será otro día, afortunadamente.
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