sábado, 23 de mayo de 2009

MORIR

La muerte se acerca y nos llama a morir...

Nunca pensamos en ella y cada vez que hace acto de presencia, nos coge siempre por sorpresa, sin avisar, con las mil y una preguntas que nadie se atreve a preguntar. Hablar de la muerte és hoy en día tema tabú. Es como si hablar de ella, hiciera que esas ansias de saber y compartir pudiera hacerla aparecer por al puerta de en frente. Todos sin excepción, capitulamos sobre ella con las experiencias pasadas y con aquellas conversaciones a medias que se oyen cuando hay el óbito cerca.
Allí está el fallecido que según dicen " parece que esté durmiendo" así que te quedas con eso, con que morir és como dormir. Igual sí que duerme para despertar en una nueva conciencia y sueña en volver a ser feliz, aunque sea a su manera...
Cuentan también lo "gran persona" que era, aunque no quieres pretender el saber como pasaba, si ni con pena ni glória, sabes perfectamente que se limitó a vivir, y que quizá aún sin hacer demasiada historia, escribió su libro de vida.

... Y el que ya tiene como vestimenta la caja de pino, ya no luce sonrisa, solo la serenidad de haber empezado otro camino...

Y los vivos? Los vivos se quedan llorando su ausencia. Intentaran llenar ese vacío con más vacíos. Volverán a silenciar las conversaciones de muerte y trascenderán la inocuidad del tema hacia ellos mismos mostrando ser indemnes a la superstición, igualándose así a los otros.

El miedo se instaura y vuelve a coger la muerte por sorpresa.

La lección de todo esto, debería ser que vivir en este mundo es una proporción pequeña de privilegios. Ni todo el mundo puede vivir bien, ni todo el que vive bien lo tiene todo, pero a pesar de ello, vivir, solo se puede apreciar esta vida que se vive, por multitud de vidas que se hayan vivido.

Vivir, és sentir! Entonces, porque nos empeñamos a escondernos de nosotros mismos disfrazándonos de triunfadores totalmente dependientes del mundo banal. Intentemos ser más sensibles, disfrutar de todas nuestras emociones y entender las de los demás. Quizá luego un día, cuando la muerte se nos acerque y nos llame para acompañarla, dentro de la vestimenta de madera nos recordaran como, esas personas que derramábamos amor y que, dentro de nuestras vidas sencillas, conocimos hasta el día de nuestra muerte, la felicidad.

Siento mucho tu pérdida Max, sé que tu corazón llora y tus ojos lo hacen en tu intimidad.

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